Pero, a veces, me siento impotente. Los que hablan de libertad, se han apropiado de unos medios de comunicación que no deja libertad a los que queremos comunicarnos con nuestra gente de Sevilla, nos apartan, nos tapan, nos ocultan robándoles a las ciudadanas y ciudadanos la posibilidad de conocernos y el derecho constitucional a la información. Siempre he nadado contra corriente y nunca me arrepentí de hacerlo porque me daría vergüenza de mí misma si, al mirar hacia atrás, me viera cometiendo infidelidades a mis pensamientos, traicionando mis valores, viviendo prisionera de la corriente sin haber realizado el sagrado ejercicio de la libertad.
Cuando era pequeña, escuchaba a los mayores decir “no te vayas a señalar”… nunca supe qué querían decir con eso. Ahora lo sé, lo sé no porque ya sea mayor y haya comprendido, sino porque es actualidad. “No te vayas a señalar”… y yo, después de tantos años y de no haber militado en ningún partido, ni militar ahora, he decidido señalarme por aquello del sagrado ejercicio de la libertad.
Y la luna va creciendo y creciendo…
He pensado y sentido muchas cosas, distintas, extrañas, en estos días, mientras daba un folleto a alguien desconocido, mientras ondeaba la verdiblanca en el coche escuchando “La murga de los currelantes” o “Andalucía la que divierte” o nuestro himno en rock, o la sintonía “Pilar es diferente”… he vivido la simpatía a nuestra opción y el recelo a la política en general, he hablado a gente de barrios que no conocía como Valdezorras y a gente de mi barrio, he tenido que hablar de lo que queremos hacer mirándole a los ojos y en esos momentos y cuando llegaba a casa por la noche , me preguntaba cómo hay profesionales de la política que pueden ser capaz de mirar a la gente a los ojos en una campaña y luego engañarles. Y olvidarse de ellos durante cuatro años.
En muchos barrios he sentido ganas de llorar –dirán muchos que las mujeres somos muy lloronas- pero me las he tragado y he seguido hablando o escuchando hablar a otros. No podía, ni puedo evitar la emoción cuando veo ante mí a señoras, a señores de 80 años que aún van a escuchar y a ver quien les puede traer un poco de esperanza. No puedo evitar la emoción y las ganas de llorar porque imagino cuánto han pasado, cuanto han vivido… y aún, después de todo lo visto, siguen esperanzados. Y a su lado hay jóvenes, que también escuchan y preguntan y están en las filas del paro. Y yo estoy a ese otro lado en el que nunca estuve, en ese al que reclaman atención y apoyo. Y es una sensación que aún no puedo transmitir con claridad. Me hace falta distancia.
Todo lo que estoy viviendo en estos días de campaña, me está haciendo sentir que la política ejercida desde la responsabilidad y desde la sensibilidad y la honestidad, es una herramienta útil. Lo pensé siempre pero ahora lo aseguro, después de mirar a la gente a los ojos, lo aseguro.
Y puede ser incluso apasionante. Estar entre ellos - no en un despacho- , trabajar con ellos, verles pagarte con una sonrisa y hasta poder devolverle personalmente la sonrisa - porque hasta eso es suyo- , puede ser apasionante. Poder cambiar las cosas desde dentro, demostrar que hay gente honesta y dispuesta a echar una mano, devolver la confianza, ayudar a levantar Andalucía, es apasionante. Está siendo duro, muy duro, este intento de sembrar esperanzas y de calar en la conciencia de un pueblo, de una ciudad, pero puedo asegurar, que pase lo que pase, siempre pensaré que mereció la pena.
La luna está casi llena… será luna llena el 20, día final de campaña. A mí me gusta mirar al cielo y descifrar su mensaje…

Suerte Pilar. Te mereces lo mejor porque siempre has ayudado a todos los sitios donde vas.
ResponderEliminarJose Joaquín Herrera